Melamil® Dorminstant
Complemento alimenticio para adolescentes y adultos a base de melatonina 99% pura, triptófano, magnesio ...
¿Alguna vez te has levantado de la cama sin recordar cómo has llegado hasta allí? Estos episodios se llaman parasomnias y no son simplemente 'sueños extraños' sino de comportamientos que ocurren cuando el cerebro no está completamente dormido ni despierto
En este artículo, analizamos desde el rigor médico qué sucede en tu cerebro durante estos episodios y cuándo es el momento de buscar la ayuda de un especialista.
Las parasomnias son un grupo de trastornos del sueño caracterizados por eventos o experiencias físicas indeseables que ocurren al quedarse dormido, durante el sueño o al despertar.
Esto sucede porque el cerebro no funciona como un interruptor que se enciende o apaga de golpe. Durante la noche, distintas partes del cerebro se activan o desactivan de forma progresiva. En algunos casos, este proceso no es del todo coordinado:
Durante la infancia, estas situaciones son relativamente habituales porque el sistema nervioso aún está en desarrollo y los ciclos del sueño no están completamente maduros.
Ocurren típicamente en la fase de sueño profundo (N3), durante el primer tercio de la noche. En estos episodios, el cerebro muestra una disociación: áreas motoras activas mientras las áreas cognitivas permanecen dormidas.
Tienen lugar durante la fase de movimientos oculares rápidos, predominante en la segunda mitad de la noche.
Existen comportamientos que no están ligados a una fase específica o que ocurren en el umbral entre el sueño y la vigilia:
Las parasomnias no son una "enfermedad" del sueño, sino un fallo en la transición entre estados. El cerebro no se apaga ni se enciende como un interruptor único, sino de forma modular. En un episodio de parasomnia, se produce una disociación de estados:
Esta inmadurez en los mecanismos de transición es común en niños, pero en adultos suele responder a una hiperexcitabilidad de las neuronas durante el sueño No-REM.
El factor desencadenante más crítico es la alteración de la arquitectura del sueño mediante dos mecanismos:
Para entender cómo estos ciclos se ven afectados por la falta de descanso, puedes consultar cuántas horas de sueño son suficientes.
3. Factores desencadenantes externos
Existe una evidencia sólida de agregación familiar, especialmente en las parasomnias N-REM. Se estima que, si ambos progenitores tienen antecedentes de sonambulismo, la probabilidad de que los descendientes lo presenten aumenta significativamente, sugiriendo una base hereditaria en la excitabilidad neuronal durante el sueño.
En la mayoría de los casos, las parasomnias son fenómenos benignos y autolimitados que no requieren tratamiento farmacológico. Sin embargo, su relevancia clínica depende del riesgo físico y del impacto en la calidad de vida.
Se consideran parte del desarrollo o de una respuesta fisiológica al estrés cuando:
Si los episodios afectan al bienestar del entorno o presentan alguna de las señales de alerta mencionadas, la recomendación es acudir a una Unidad del Sueño o consultar con un especialista en Neurología o Neurofisiología.
En muchos casos, el diagnóstico se confirma mediante una polisomnografía nocturna, que permite monitorizar la actividad cerebral y muscular para descartar otros trastornos, como la epilepsia nocturna.
Si presencias un episodio de parasomnia, lo más importante es mantener la calma. En muchos casos, la persona no es consciente de lo que está ocurriendo y puede mostrarse confusa si intentas despertarla de forma brusca.
Lo más recomendable es observar la situación y actuar solo si es necesario para evitar que se haga daño. Si la persona se ha levantado o está caminando, puedes acompañarla con suavidad de vuelta a la cama, hablándole en un tono tranquilo y sin hacer movimientos bruscos.
Durante el episodio, conviene centrarse sobre todo en la seguridad del entorno. Algunas medidas sencillas pueden ayudar:
También hay algunas conductas que es mejor evitar durante un episodio:
Una vez haya terminado, lo habitual es que la persona vuelva a dormir o no recuerde con claridad lo sucedido al día siguiente.
Dado que las parasomnias suelen ser el resultado de un sueño inestable o insuficiente, el objetivo Aunque no siempre se pueden prevenir por completo, sí hay hábitos que pueden ayudar a disminuir su frecuencia. El objetivo principal es favorecer un sueño más estable y menos fragmentado.
Para ello, suele ser útil:
En adultos con dificultades para conciliar el sueño o con noches especialmente irregulares, algunas personas valoran apoyos adicionales dentro de una buena rutina nocturna, como Melamil Dorminstant, siempre integrado en hábitos de descanso adecuados.
Por lo general, no representan un riesgo para la salud neurológica a largo plazo. El peligro principal es de carácter físico y accidental durante el episodio (caídas o golpes). Sin embargo, en adultos, la aparición súbita de ciertas parasomnias (como el trastorno de conducta REM) requiere evaluación médica para descartar patologías neurodegenerativas subyacentes.
Se deben a la inmadurez del sistema nervioso. Durante el desarrollo, los mecanismos que regulan la transición entre el sueño profundo y la vigilia aún no están plenamente coordinados, lo que facilita la aparición de despertares incompletos. Se estima que hasta el 15% de los niños experimentan algún episodio de sonambulismo.
En la gran mayoría de los casos de origen madurativo, los episodios remiten espontáneamente al finalizar la adolescencia. No obstante, si las parasomnias persisten o debutan en la edad adulta, suelen estar vinculadas a factores externos como el estrés, trastornos respiratorios del sueño o efectos secundarios de ciertos fármacos.
American Academy of Sleep Medicine (AASM). International Classification of Sleep Disorders (ICSD-3-TR) (2023).
Imperial College Healthcare NHS Trust. Parasomnia (mayo de 2024).
Mayo Clinic. Trastorno de pesadillas: síntomas y causas (s. f.).
Mayo Clinic. Terrores nocturnos: síntomas y causas (s. f.).
StatPearls Publishing. Parasomnias in Adults (17 de julio de 2023).