Parasomnia: qué es, causas, tipos y cuándo consultar

¿Alguna vez te has levantado de la cama sin recordar cómo has llegado hasta allí? Estos episodios se llaman parasomnias y no son simplemente 'sueños extraños' sino de comportamientos que ocurren cuando el cerebro no está completamente dormido ni despierto 

En este artículo, analizamos desde el rigor médico qué sucede en tu cerebro durante estos episodios y cuándo es el momento de buscar la ayuda de un especialista.

Qué es una parasomnia y por qué ocurre

Las parasomnias son un grupo de trastornos del sueño caracterizados por eventos o experiencias físicas indeseables que ocurren al quedarse dormido, durante el sueño o al despertar. 

Esto sucede porque el cerebro no funciona como un interruptor que se enciende o apaga de golpe. Durante la noche, distintas partes del cerebro se activan o desactivan de forma progresiva. En algunos casos, este proceso no es del todo coordinado:

  • Las áreas que controlan el movimiento pueden activarse
  • Mientras que las que gestionan la conciencia siguen dormidas

Durante la infancia, estas situaciones son relativamente habituales porque el sistema nervioso aún está en desarrollo y los ciclos del sueño no están completamente maduros.

Tipos de parasomnia y su clasificación clínica

Parasomnias del sueño N-REM o No REM

Ocurren típicamente en la fase de sueño profundo (N3), durante el primer tercio de la noche. En estos episodios, el cerebro muestra una disociación: áreas motoras activas mientras las áreas cognitivas permanecen dormidas.

  • Sonambulismo: El individuo ejecuta conductas motoras complejas, como caminar o manipular objetos. Aunque los ojos suelen estar abiertos, el nivel de alerta es nulo y el riesgo de accidentes es el factor principal de preocupación.
  • Terrores nocturnos: Episodios de agitación intensa acompañados de gritos y signos de activación autonómica (taquicardia, sudoración y midriasis). A diferencia de las pesadillas, la persona no está despierta y presenta amnesia total del evento al día siguiente.
  • Despertares confusos: Se manifiestan como una desorientación espacio-temporal al intentar despertar. El sujeto puede hablar de forma incoherente y mostrar una respuesta lenta o nula a estímulos externos.

Parasomnias del sueño REM

Tienen lugar durante la fase de movimientos oculares rápidos, predominante en la segunda mitad de la noche.

  • Pesadillas: Sueños vívidos de contenido angustiante que provocan un despertar completo. Al ocurrir en fase REM, el individuo recupera la alerta rápidamente y suele recordar el contenido del sueño con detalle.
  • Trastorno de conducta del sueño REM o TCSR: A diferencia de la parálisis natural de esta fase, el sujeto mantiene el tono muscular y "actúa" sus sueños. Esto puede derivar en movimientos violentos o agresivos involuntarios.

Otras parasomnias e intervenciones

Existen comportamientos que no están ligados a una fase específica o que ocurren en el umbral entre el sueño y la vigilia:

  • Somniloquia: Puede ocurrir en cualquier fase. No tiene trascendencia clínica por sí misma, aunque puede ser síntoma de estrés o fatiga extrema.
  • Parálisis del sueño: Incapacidad para realizar movimientos voluntarios al inicio del sueño o al despertar. Suele ir acompañada de una intensa sensación de angustia o alucinaciones visuales.
  • Trastorno de alimentación relacionado con el sueño: Ingesta involuntaria de alimentos durante episodios de sonambulismo, a menudo con productos no comestibles o combinaciones inusuales.

Por qué aparecen las parasomnias

1. Factores biológicos o madurativos

Las parasomnias no son una "enfermedad" del sueño, sino un fallo en la transición entre estados. El cerebro no se apaga ni se enciende como un interruptor único, sino de forma modular. En un episodio de parasomnia, se produce una disociación de estados:

  • Sistema motor activo: Las áreas del tallo cerebral que controlan el movimiento se "despiertan".
  • Corteza prefrontal inactiva: La zona encargada del juicio, la memoria y la conciencia permanece en sueño profundo.

Esta inmadurez en los mecanismos de transición es común en niños, pero en adultos suele responder a una hiperexcitabilidad de las neuronas durante el sueño No-REM.

2. Falta de sueño y cansancio

El factor desencadenante más crítico es la alteración de la arquitectura del sueño mediante dos mecanismos:

  • Privación de sueño: Cuando el cuerpo tiene una deuda de sueño acumulada, la "presión" por dormir aumenta. Esto provoca que el sueño profundo en la Fase N3 sea mucho más intenso y difícil de interrumpir. Si ocurre un estímulo externo, el cerebro intenta despertar pero se queda "atrapado", facilitando el sonambulismo o los terrores.
  • Micro-despertares: Cualquier factor que fragmente el descanso (dolor, apnea, ruidos o fiebre) actúa como un disparador. Estos estímulos obligan al cerebro a intentar un despertar abrupto desde las fases más profundas, lo que incrementa la probabilidad de una respuesta motora involuntaria.

Para entender cómo estos ciclos se ven afectados por la falta de descanso, puedes consultar cuántas horas de sueño son suficientes.

3. Factores desencadenantes externos

  • Estrés y ansiedad: Alteran los niveles de cortisol y fragmentan el descanso.
  • Fiebre y enfermedades: Los procesos febriles alteran los umbrales del despertar.
  • Consumo de sustancias: El alcohol y ciertos fármacos (sedantes, hipnóticos o algunos antidepresivos) pueden inducir episodios de sonambulismo o trastornos de conducta REM.
  • Alteración de ritmos circadianos: Los cambios de turno laboral o viajes (jet lag) rompen la estabilidad del ciclo. Una rutina para dormir adecuada es fundamental para minimizar estos riesgos.

4. Predisposición genética

Existe una evidencia sólida de agregación familiar, especialmente en las parasomnias N-REM. Se estima que, si ambos progenitores tienen antecedentes de sonambulismo, la probabilidad de que los descendientes lo presenten aumenta significativamente, sugiriendo una base hereditaria en la excitabilidad neuronal durante el sueño.

¿Las parasomnias son peligrosas?

En la mayoría de los casos, las parasomnias son fenómenos benignos y autolimitados que no requieren tratamiento farmacológico. Sin embargo, su relevancia clínica depende del riesgo físico y del impacto en la calidad de vida.

Cuándo son normales y forman parte del desarrollo

Se consideran parte del desarrollo o de una respuesta fisiológica al estrés cuando:

  • Son episodios esporádicos.
  • No hay riesgo de lesiones para el sujeto ni para su acompañante.
  • No existe una repercusión negativa en el rendimiento o estado de ánimo durante el día.

Señales de alerta a las que prestar atención

  • Frecuencia y persistencia: Episodios que ocurren varias veces por noche o de forma recurrente durante más de tres meses.
  • Riesgo de traumatismo: Conductas violentas o desplazamientos que pongan en peligro la integridad física (intentar salir por una ventana, manipular objetos peligrosos).
  • Impacto sistémico: Presencia de somnolencia diurna excesiva, irritabilidad o dificultades cognitivas, lo que sugiere una fragmentación severa del descanso.
  • Aparición en la edad adulta: Si las parasomnias debutan después de la adolescencia sin antecedentes previos, es imperativo descartar patologías neurológicas subyacentes o trastornos respiratorios como la apnea.

Cuándo consultar con un profesional

Si los episodios afectan al bienestar del entorno o presentan alguna de las señales de alerta mencionadas, la recomendación es acudir a una Unidad del Sueño o consultar con un especialista en Neurología o Neurofisiología.

En muchos casos, el diagnóstico se confirma mediante una polisomnografía nocturna, que permite monitorizar la actividad cerebral y muscular para descartar otros trastornos, como la epilepsia nocturna.

Qué hacer durante un episodio de parasomnia

Cómo actuar sin despertarle bruscamente

Si presencias un episodio de parasomnia, lo más importante es mantener la calma. En muchos casos, la persona no es consciente de lo que está ocurriendo y puede mostrarse confusa si intentas despertarla de forma brusca.

Lo más recomendable es observar la situación y actuar solo si es necesario para evitar que se haga daño. Si la persona se ha levantado o está caminando, puedes acompañarla con suavidad de vuelta a la cama, hablándole en un tono tranquilo y sin hacer movimientos bruscos.

Cómo garantizar su seguridad

Durante el episodio, conviene centrarse sobre todo en la seguridad del entorno. Algunas medidas sencillas pueden ayudar:

  • dejar el suelo libre de objetos con los que pueda tropezar
  • retirar elementos frágiles o punzantes de las zonas cercanas
  • cerrar puertas o asegurar ventanas si existe riesgo de desplazamiento
  • evitar literas o camas elevadas si los episodios son frecuentes

Cómo actuar sin despertarle bruscamente

También hay algunas conductas que es mejor evitar durante un episodio:

  • no gritar ni sacudir a la persona
  • no intentar razonar con ella en ese momento
  • no bloquearla de forma brusca si está desorientada
  • no dramatizar el episodio, especialmente delante de otros familiares

Una vez haya terminado, lo habitual es que la persona vuelva a dormir o no recuerde con claridad lo sucedido al día siguiente.

Qué medidas pueden ayudar a reducir nuevos episodios

Dado que las parasomnias suelen ser el resultado de un sueño inestable o insuficiente, el objetivo Aunque no siempre se pueden prevenir por completo, sí hay hábitos que pueden ayudar a disminuir su frecuencia. El objetivo principal es favorecer un sueño más estable y menos fragmentado.

Para ello, suele ser útil:

  • mantener horarios de sueño regulares
  • evitar pantallas y estímulos intensos antes de acostarse
  • cuidar el ambiente del dormitorio, con poca luz y una temperatura agradable
  • reducir en lo posible situaciones de estrés o falta de descanso acumulada

En adultos con dificultades para conciliar el sueño o con noches especialmente irregulares, algunas personas valoran apoyos adicionales dentro de una buena rutina nocturna, como Melamil Dorminstant, siempre integrado en hábitos de descanso adecuados.

Preguntas frecuentes sobre las parasomnias

¿Es peligrosa la parasomnia para la salud?

Por lo general, no representan un riesgo para la salud neurológica a largo plazo. El peligro principal es de carácter físico y accidental durante el episodio (caídas o golpes). Sin embargo, en adultos, la aparición súbita de ciertas parasomnias (como el trastorno de conducta REM) requiere evaluación médica para descartar patologías neurodegenerativas subyacentes.

¿Es frecuente en niños?

Se deben a la inmadurez del sistema nervioso. Durante el desarrollo, los mecanismos que regulan la transición entre el sueño profundo y la vigilia aún no están plenamente coordinados, lo que facilita la aparición de despertares incompletos. Se estima que hasta el 15% de los niños experimentan algún episodio de sonambulismo.

¿Desaparece con la edad?

En la gran mayoría de los casos de origen madurativo, los episodios remiten espontáneamente al finalizar la adolescencia. No obstante, si las parasomnias persisten o debutan en la edad adulta, suelen estar vinculadas a factores externos como el estrés, trastornos respiratorios del sueño o efectos secundarios de ciertos fármacos.

Referencias bibliográficas

American Academy of Sleep Medicine (AASM). International Classification of Sleep Disorders (ICSD-3-TR) (2023).

Imperial College Healthcare NHS Trust. Parasomnia (mayo de 2024).

Mayo Clinic. Trastorno de pesadillas: síntomas y causas (s. f.).

Mayo Clinic. Terrores nocturnos: síntomas y causas (s. f.).

StatPearls Publishing. Parasomnias in Adults (17 de julio de 2023).

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