Milo Milón y la noche sin ruido

Milo encuentra a un pequeño búho que no puede escuchar la noche por culpa del ruido.
Al quedarse en silencio, los animales descubren los sonidos del bosque y aprenden a escuchar con atención

Era una cálida noche de verano en el bosque de Milo. Muchos animales se habían reunido en el claro para jugar y cantar bajo las estrellas.

Todos hablaban, corrían y reían muy fuerte.

Pero, de pronto, Milo vio a un pequeño búho escondido entre las ramas.

  • Hola, soy Milo. ¿Por qué estás ahí solo? - preguntó.

El búho habló bajito.

  • Me gusta mucho la noche… pero con tanto ruido no puedo escuchar nada.

Los animales se quedaron en silencio.

  • ¿Escuchar el qué? - preguntó la ardilla curiosa.

El búho levantó las alas despacio.

  • Los grillos, el viento, las hojas… La noche tiene sonidos muy bonitos.

Entonces Milo tuvo una idea.

  • ¿Y si nos quedamos callados un momento?

Todos se sentaron sobre la hierba sin hacer ruido.

Poco a poco empezaron a escuchar el bosque. El viento moviendo las ramas. El agua del río. Los grillos cantando entre las flores. 

Los animales sonrieron sorprendidos.

  • Nunca habíamos escuchado tantas cosas - dijo el conejo.

El búho miró feliz a Milo.

Y aquella noche, todos aprendieron que, para descubrir algunas cosas bonitas, primero hay que saber escuchar.

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