Milo Milón y los jerséis de las ovejas

Milo y la ardilla conocen a unas ovejas que tejen jerséis con su lana y les dan varios para repartirlos entre los animales del bosque. Milo descubre que la generosidad abriga a todos.

En invierno, en el bosque de Milo hace mucho frío. Los lagos casi se congelan y los pájaros se mudan a lugares más calurosos hasta la primavera. Era uno de esos fríos días cuando Milo y su amiga la ardilla iban paseando entre los árboles. Casi ningún animal del bosque podía salir a buscar comida con tanto frío, pero Milo y la ardilla tenían un pelaje más abrigado, así que a veces iban juntos en busca de frutos para todos. 

De pronto, un fuerte viento helado los sorprendió mientras cruzaban una pequeña pradera. 

  • Milo, hace demasiado frío - dijo la ardilla tiritando-. ¿Por qué no nos resguardamos en esos arbustos hasta que pare el viento?
  • Buena idea, y en cuanto podamos seguir nos vamos a casa. Ya llevamos suficientes frutos - respondió Milo mientras caminaba hacia los arbustos. 

Cuando llegaron vieron que una oveja y sus ovejitas descansaban entre las hojas bajas, pero Milo se dio cuenta de que todas llevaban unos jerséis muy calentitos. 

  • ¡Hola! Yo soy Milo y ella es mi amiga. Venimos de los árboles altos del otro lado del bosque.
  • ¡Hola Milo! Nosotras vivimos en esta pradera, pero durante los meses más fríos estos arbustos son nuestra casa - dijo la madre de las ovejitas -. Se está muy bien aquí y, además, con nuestros jerséis apenas nos damos cuenta del invierno.
  • ¡Vaya! Son muy bonitos, y parece que abriguen mucho. ¿Cómo los habéis conseguido? - preguntó Milo con curiosidad.
  • Los hacemos nosotras con nuestra lana, y las arañitas con sus hilos nos ayudan a coserlos. Así, al final del año, cuando se va el calor, siempre tenemos jerséis de sobra para todas nosotras. ¿Queréis llevaros alguno? ¡Tenemos muchos! 

Milo y la ardilla, muy emocionados, se pusieron los jerséis y se dieron cuenta de que ya casi no sentían el frío. Estaban tan contentos que les preguntaron a las ovejas si podían llevarse algunos más para el resto de los animales del bosque. Como a ellas también les pareció buena idea, llenaron sus cestas con jerséis de todos los tamaños. 

  • ¡Muchas gracias! Ahora todos los animales podrán salir a pasear en invierno sin pasar frío - dijo la ardilla muy feliz.
  • ¡De nada! Nos alegramos mucho de poder ayudar, y podéis volver a visitarnos siempre que queráis - respondió una de las pequeñas ovejitas. 

Milo y su amiga se despidieron y salieron de los arbustos vistiendo sus nuevas prendas y sin miedo al viento. Caminaron de vuelta a casa muy calentitos y con muchas ganas de enseñarles a los demás animales sus nuevos jerséis. Así, los dos descubrieron que la generosidad convierte pequeños gestos en grandes sonrisas. 

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