El pequeño Juan decía «YO» a todo. Si su madre ponía un trozo de tarta o algún postre en la mesa, Juan siempre decía «YO». Sin embargo, cuando llegaba la hora de ir...
Milo Milón y las primeras flores de primavera
Milo descubre las primeras flores de primavera y, junto a sus amigos, aprende a cuidarlas para que sigan llenando el bosque de color.
Era una mañana de marzo en el bosque de Milo. Después de muchos días de frío, el sol empezaba a calentar y entre la hierba habían aparecido las primeras flores de colores.
Milo estaba mirando el bosque desde su árbol cuando su amiga la ardilla llegó corriendo.
¡Milo! ¡Ven rápido! ¡Tienes que ver esto! - gritó emocionada.
Milo bajó del árbol y la siguió hasta un pequeño claro. Allí el suelo estaba lleno de flores amarillas, moradas y blancas.
¡Es la primavera! - dijo la ardilla saltando de alegría.
Las abejas empezaron a volar entre las flores muy contentas.
¡Por fin tenemos flores otra vez! - decían mientras zumbaban alrededor.
Pero cerca de un arbusto había un pequeño conejo mirando el prado con cara de preocupación. Milo se acercó.
Hola, soy Milo. ¿Qué te pasa?
Me gustan mucho las flores - dijo el conejo -, pero cuando todos empiecen a correr seguro que las pisarán.
Milo pensó un momento y sonrió.
¡Ya sé! Hoy haremos un paseo de primavera. Caminaremos despacio para descubrir todas las flores sin pisarlas.
A todos los animales les pareció una gran idea.
Pasaron la mañana buscando flores de diferentes colores, oliendo sus perfumes y caminando con mucho cuidado.
Cuando el sol empezó a bajar, el conejo miró el prado y sonrió.
Gracias, Milo. Así las flores podrán quedarse con nosotros muchos días.
Milo también miró el campo lleno de colores y dijo:
La primavera es más bonita cuando la cuidamos entre todos.