El pequeño Juan decía «YO» a todo. Si su madre ponía un trozo de tarta o algún postre en la mesa, Juan siempre decía «YO». Sin embargo, cuando llegaba la hora de ir...
Milo Milón y los amigos del sol
Cinco días sin sol preocupan al bosque, hasta que Milo y la grulla descubren el secreto que lo mantiene escondido. Un cuento corto y tierno sobre amistad, sentirte querido y volver a brillar.
Amanecía un jueves nublado en el bosque y todos los animales estaban reunidos en el árbol de Milo. Era el quinto día que no le veían el pelo al sol. Estaban todos muy preocupados porque en el bosque llevaba lloviendo cinco días y echaban de menos al sol.
- ¿Dónde estará el sol que ya no nos visita? ¿Qué le habrá pasado? -preguntaba la nutria preocupada.
Nadie entendía por qué de pronto solo había nubes grises en el cielo.
- ¿Por qué no le preguntamos a él? -sugirió Milo de pronto-. Si la señora Grulla, que vuela muy alto, se cuela entre las nubes, quizás podría encontrar al sol y traerlo de vuelta.
Por un momento, todos los animales de la reunión se quedaron en silencio, pensando en la idea de Milo. Al final a todos les pareció bien, así que la grulla cogió su paraguas y salió volando del árbol lista para atravesar la tormenta.
Después de un rato, la señora Grulla volvió a atravesar las nubes y por un pequeño hueco se asomó también tímidamente el sol.
- Me he ido porque estaba muy triste -dijo el sol lentamente-. Nadie sube nunca a visitarme y creía que no os caía bien.
Todos los animales se sorprendieron mucho y empezaron a asomarse por los huecos del árbol.
- Pero sol, todos te queremos mucho -dijo el caracol-. En cuanto sales por la mañana saco mis antenas para coger calor.
- ¡Y nosotras sin tus rayos no podemos volar, se nos mojan las alas con la lluvia! -gritaron las abejas.
- Señor sol, todos te queremos mucho –dijo Milo-. Te esperamos cada mañana y te hemos echado mucho de menos, pero como estás tan alto no podemos subir a visitarte.
El sol de pronto lo entendió todo y se sintió muy avergonzado por haberse ido tanto tiempo, así que prometió acompañarlos durante muchos días para que todos pudieran disfrutar del buen tiempo. Ese día, los animales guardaron sus paraguas pensando en lo importante que es cuidar a los amigos.