Melamil®
Complemento alimenticio a base de melatonina al 99% que ayuda a conciliar el sueño
¿A tu peque le cuesta quedarse dormido por las noches? Si es algo que ocurre con frecuencia, quizá te hayas planteado si la melatonina en niños puede ayudarle a descansar.
Aunque puede ser útil en determinadas situaciones, no está indicada para todos los problemas de sueño. Te contamos cuándo puede valorarse su uso, a partir de qué edad y qué precauciones debes conocer antes de utilizarla.
La melatonina infantil se utiliza principalmente en determinadas dificultades para conciliar el sueño o regular los horarios de descanso. Sin embargo, su utilidad depende del problema que presente tu peque y no sustituye unos hábitos de sueño adecuados.
Algunos peques tardan mucho tiempo en quedarse dormidos, incluso cuando ya están en la cama. Esto puede estar relacionado con sus horarios, las actividades antes de acostarse o determinadas alteraciones del sueño.
Cuando estas dificultades se mantienen en el tiempo, la melatonina puede ayudar a reducir el tiempo necesario para dormirse en casos concretos, siempre bajo valoración pediátrica.
Es importante distinguir entre tener dificultades para conciliar el sueño y despertarse varias veces durante la noche. La melatonina se utiliza principalmente para abordar determinados problemas de conciliación, pero no garantiza que tu peque duerma toda la noche sin despertarse.
Las vacaciones, los viajes o la vuelta al colegio pueden alterar los horarios de sueño de los pequeños.
En algunas situaciones, especialmente en niños mayores y adolescentes, la melatonina puede ayudar a reajustar el ciclo de sueño y vigilia. Sin embargo, cuando se trata de cambios puntuales, lo recomendable es comenzar recuperando progresivamente los horarios habituales.
Algunos pequeños con trastornos del neurodesarrollo, como el trastorno del espectro autista (TEA) o el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), pueden presentar dificultades específicas para dormir.
En determinados casos, la melatonina puede formar parte de un tratamiento supervisado por profesionales especializados. Su utilización dependerá de las necesidades de cada peque y de las características de sus dificultades de sueño.
La edad es uno de los factores que deben tenerse en cuenta antes de utilizar melatonina infantil. Sin embargo, no existe una edad a partir de la cual se recomiende administrarla por iniciativa propia.
Durante los primeros meses de vida, el sueño de tu peque todavía está madurando. Los despertares nocturnos son habituales y pueden responder a necesidades propias de su desarrollo.
En menores de dos años, la evidencia sobre la seguridad y eficacia de la melatonina es muy limitada, por lo que las recomendaciones europeas de 2024 aconsejan evitar su utilización.
Si tu peque tiene dificultades para descansar, lo adecuado es revisar sus hábitos de sueño con el pediatra. Puedes encontrar algunas ideas para acompañarle en nuestra guía sobre cómo establecer una rutina de sueño.
Entre los dos y los cinco años, los cambios en las siestas, las nuevas rutinas o la resistencia a irse a la cama pueden influir en el descanso.
Por eso, antes de considerar la melatonina, conviene identificar si tu peque tiene dificultades para conciliar el sueño o simplemente necesita ajustar sus hábitos.
En situaciones concretas de dificultad persistente, el pediatra puede valorar su utilización cuando las medidas habituales no han sido suficientes.
En niños de edad escolar existe más evidencia sobre el uso de melatonina para determinadas dificultades de conciliación del sueño que en edades más tempranas.
Sin embargo, esto no significa que sea necesaria cada vez que a tu peque le cueste dormirse. Su utilización debe valorarse de forma individual, teniendo en cuenta la frecuencia del problema, sus rutinas y cómo afecta el descanso a su día a día.
Cuando el pediatra considera adecuado utilizar melatonina, la cantidad, el momento de administración y la duración deben adaptarse a las necesidades de cada peque y al tipo de dificultad de sueño.
No existe una dosis ni un horario adecuados para todos los niños. La pauta puede variar según la edad, las dificultades para dormir y las características del preparado.
Por eso, es importante seguir las indicaciones del pediatra y no modificar la cantidad ni el horario por iniciativa propia, aunque alguna noche a tu peque le cueste más quedarse dormido.
La duración depende del motivo por el que se haya indicado y de cómo evolucione el descanso.
En algunos casos puede contemplarse un uso temporal, mientras que otras situaciones requieren un seguimiento más específico. Lo importante es evitar prolongar su utilización sin revisar si sigue siendo necesaria.
No todos los complementos con melatonina tienen la misma composición ni se presentan del mismo modo. Por eso, conviene revisar la cantidad de melatonina que contienen, su formato y las indicaciones del etiquetado.
Por ejemplo, Melamil de Humana Baby es un complemento alimenticio a base de melatonina que se presenta en gotas con pipeta dosificadora. En su ficha puedes consultar la composición, la cantidad de melatonina y las instrucciones de uso.
Conocer estas características te permitirá contrastar la información del producto con las indicaciones del pediatra, teniendo en cuenta que su presentación en gotas no significa que sea adecuado para todas las edades.
Antes de valorar la melatonina, conviene identificar qué está dificultando el descanso de tu peque.
No es lo mismo que tarde en dormirse porque sus horarios han cambiado que despertarse varias veces por la noche o presentar dificultades de sueño que afectan a su actividad diaria. Conocer estas diferencias ayuda a encontrar el abordaje más adecuado.
Las recomendaciones pediátricas aconsejan comenzar por mejorar los hábitos de descanso. Para ello, puedes:
Puedes encontrar más ideas en nuestra guía de higiene del sueño infantil, donde profundizamos en los hábitos que ayudan a preparar el momento de irse a dormir.
Conviene consultar cuando las dificultades para dormir se mantienen en el tiempo, afectan al bienestar de tu peque durante el día o no mejoran después de revisar sus rutinas.
También es importante hacerlo si observas ronquidos intensos, pausas respiratorias durante el sueño o somnolencia diurna excesiva.
Para facilitar la consulta, puedes anotar durante varios días cuánto tarda en dormirse, cuántas veces se despierta y cómo se encuentra al día siguiente.
Esta información ayudará al pediatra a comprender mejor qué está ocurriendo y a valorar las medidas más adecuadas para acompañar el descanso de tu peque.
La melatonina puede ser útil a corto plazo en determinadas dificultades del sueño infantil. Sin embargo, no está exenta de riesgos y todavía existen dudas sobre su seguridad a largo plazo. Por eso, es importante consultar con el pediatra antes de utilizarla y seguir sus indicaciones.
Aunque no todos los peques los experimentan, la melatonina puede provocar somnolencia durante el día, dolor de cabeza, mareos o molestias digestivas. También puede aumentar la necesidad de orinar por la noche e interactuar con algunos medicamentos. Recuerda guardar estos complementos fuera del alcance de los pequeños para evitar ingestas accidentales.
Todavía no hay información suficiente sobre todos sus posibles efectos a largo plazo. Entre los aspectos que siguen investigándose destacan:
Por eso, si tu peque utiliza melatonina por indicación pediátrica, es importante revisar periódicamente si sigue siendo necesaria.