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Uno de los momentos más esperados por madres y padres es escuchar la primera palabra de su bebé. Pero, ¿cuándo empiezan a hablar los bebés realmente? ¿Es normal que unos hablen antes que otros? El desarrollo del lenguaje es un proceso progresivo y natural que varía en cada niño, aunque hay pequeñas victorias del habla y la comprensión que pueden ayudarte a orientarte.
En este artículo descubrirás cuáles son las etapas típicas del desarrollo del lenguaje hasta los 3 años, qué factores influyen y cómo puedes estimularlo en casa de forma natural.
El lenguaje se construye paso a paso, desde los primeros sonidos guturales hasta conversaciones más complejas, tu bebé avanza constantemente en su capacidad para comprender y expresarse.
En estos primeros meses, tu bebé se comunica con sonidos muy básicos como gruñidos, chillidos o suspiros. Poco a poco, esos sonidos se convierten en balbuceos suaves como “ahh” o “goo”, que no dicen nada aún, pero que son una parte importante de su desarrollo vocal.
Empieza a reconocer tu voz y se calma cuando te escucha hablarle con ternura. Aunque aún no entienda las palabras, ya capta el tono, el ritmo y la emoción. Por eso, hablarle mientras lo cambias, cantarle durante el baño o simplemente contarle lo que estás haciendo es mucho más valioso de lo que parece.
A partir del medio año, su forma de comunicarse se vuelve más clara. Empieza a repetir sílabas como “ma-ma” o “pa-pa”, y aunque al principio no tengan significado, con el tiempo las usará para llamarte o pedir algo.
También comienza a usar gestos. Levanta los brazos para que lo cojas, señala objetos o mueve la cabeza cuando algo no le gusta. Y aunque aún diga pocas palabras, entiende mucho: reconoce su nombre, mira cuando lo llamas y presta atención a lo que pasa a su alrededor.
Cuando te señale algo, por ejemplo, puedes decirle: “Sí, eso es el vaso. Es tu agua”. Así empieza a asociar las palabras con lo que ve y necesita.
Aquí es donde muchas familias se emocionan. Tu peque empieza a usar palabras como “mamá”, “agua” o “teta” de forma clara y con intención. Ya no solo las repite: las usa porque quiere decirte algo.
A esta edad puede llegar a decir entre 10 y 20 palabras, y lo más bonito es que empieza a entender frases sencillas como “ven aquí” o “dame eso”. Aunque aún no hable del todo bien, se hace entender con mucha más facilidad.
En esta etapa, hablarle con frases claras y repetir palabras clave durante el día, como cuando le pones los zapatos o le das su juguete favorito, le ayuda muchísimo a ampliar su vocabulario sin que apenas te des cuenta.
Entre los 18 meses y los 2 años, tu peque empieza a juntar palabras. Ya no dice solo “agua”, ahora puede decir “más agua” o “quiero brazos”. Sus frases son sencillas, pero empiezan a expresar deseos, emociones y necesidades.
El vocabulario crece a gran velocidad, y entiende muchas más palabras de las que puede pronunciar. Puede seguir indicaciones como “coge el oso y tráemelo”, y empieza a contarte cositas de lo que hace o ve.
Aquí los cuentos cortos, las canciones con gestos y los juegos de nombrar objetos que tenéis en casa son aliados geniales para ayudarle a soltarse con el lenguaje de forma divertida.
Durante este año, su lenguaje da un salto enorme. De repente, empieza a hablar sin parar, a hacer preguntas constantes y a contarte pequeñas historias de su día.
Sus frases se alargan, como “yo quiero jugar con papá” o “el coche rojo es mío”, y es capaz de expresar lo que le gusta, lo que siente o lo que ha hecho. Ya entiende rutinas, anticipa lo que va a pasar y participa activamente en vuestras conversaciones diarias.
Aprovecha esos momentos para hablarle sin prisas, dejarle terminar sus frases y animarle a contarte más. No necesitas corregirle todo el tiempo, basta con disfrutar de ese nuevo mundo que se va abriendo con sus palabras.
El desarrollo del lenguaje no es solo cuestión de tiempo. Hay múltiples factores que intervienen.
La predisposición genética juega un papel, pero el ambiente es determinante. Bebés expuestos a más conversaciones, libros y canciones tienden a hablar antes. También influye si hay más de un idioma en casa.
Incluso aunque aún no comprenda las palabras, tu bebé se beneficia del tono, ritmo y repetición. Describir lo que haces, contarle cuentos o cantar ayuda a construir su “almacén” de palabras.
El juego libre, la lectura compartida y las canciones infantiles no solo entretienen: son claves para que tu bebé escuche nuevos sonidos y estructuras lingüísticas.
En Humana Baby creemos en acompañarte de forma cercana y honesta en cada etapa de la crianza, también cuando tu peque empieza a expresarse con sus primeras palabras.
Sabemos que cada bebé tiene su propio ritmo, y por eso estamos aquí para ofrecerte confianza, apoyo y productos que cuidan de su bienestar día a día, siempre con la calidad y seguridad que tú y tu bebé os merecéis.
Generalmente entre los 10 y 15 meses. Suelen ser palabras sencillas como “mamá”, “papá” o el nombre de su juguete favorito.
Si a los 18 meses no dice ninguna palabra o a los 2 años no junta palabras, conviene consultar a un profesional. También si parece no entender lo que se le dice.
Sí, siempre que esté balbuceando, gesticulando y respondiendo a estímulos. El desarrollo del lenguaje es muy variable y cada bebé tiene su propio ritmo.
En estos casos, conviene consultar con tu pediatra o un logopeda para evaluar si necesita apoyo específico.
Mayo Clinic. Información médica actualizada sobre los hitos del desarrollo del lenguaje en bebés.
NIDCD (National Institute on Deafness and Other Communication Disorders). Guía detallada sobre el desarrollo del habla y el lenguaje en la infancia.
ASHA (American Speech‑Language‑Hearing Association). Recursos profesionales y familiares sobre hitos de comunicación según la edad.